dilluns, de juny 14, 2010

Ordre i Aventura


Diu que has entès la sola llei i el seu imperi,
que tota mesura ha de ser estranya al seu poder,
hi ha una dama blanca que t'espera urdint el gran misteri
hi ha una barca amb un rei ferit i pecador.

Tot és ordre i aventura,
tot és ordre i aventura.

Si avui et sents sol i creus que has perdut el teu senderi,
i et pintarà un camí dargent sobre el mar fosc;
diu que ella és pura però contamina el teu criteri,
qui s'hi encomana viu per sempre sota una altre llum.

Entre l'ordre i l'aventura,
entre l'ordre i l'aventura,
entre l'ordre, l'aventura.

dissabte, de maig 29, 2010

Kraków al maig






dijous, d’abril 15, 2010

Pla seqüència



dimarts, de març 09, 2010

Apartheid



¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

Constantino Cavafis

Personalmente advertía que, sin falta, una vez en cada generación los bárbaros provocaban un episodio de histeria. No existe a lo largo de la frontera mujer que no haya visto en sueños la mano morena de un bárbaro surgiendo bajo su cama para agarrarle el tobillo. Ni tampoco hombre que no se haya atemorizado con visiones de los bárbaros celebrando orgías en su hogar, rompiendo los platos, incendiando las cortinas y violando a sus hijas. Estas imaginaciones son producto de la excesiva tranquilidad. Que me muestren un ejército de bárbaros y entonces lo creeré.

Coetzee, Esperando a los bárbaros


dimarts, de març 02, 2010

Wittgenstein


88 Constellations for Wittgenstein (to be played with the left hand). Increïble idea i projecte d'aquest tal David Clark per entendre el pensament de Ludwig. A mi em serà molt útil de cara als - terribles i traïdors - exàmens d'aquest trimestre (espero).

http://88constellations.net/

De lo que no se puede hablar, hay que callar.

divendres, de febrer 19, 2010

De cronopios y de famas














Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos estan donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paraguero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y tambien las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Historias de Cronopios y de famas, Julio Cortázar

dilluns, de febrer 15, 2010

Queremos tanto a Julio

cortazar

Y si hubieras llegado a leer en los diarios -esa afición que ya tenías en el grado de adicción- la noticia de la norteamericana que pidió por los servicios eróticos de Internet a un hombre que la torturara, en el amor, hasta la muerte, me habrías mirado con complicidad y me habrías dicho: "Esa historia escribila vos", porque las historias tienen dueño, tienen destinatarios, las historias y la realidad se mezclan, vos decías: "Nadie puede saber dónde acaba la realidad y empieza la fantasía", límite, frontera que te gustaba tanto cruzar en tus relatos, "pero en la vida hay que tener cuidado -decías-, porque si no, se puede acabar como el Tito Monterroso". "¿Cómo acabó el Tito Monterroso?", podía preguntarle un lector, un admirador ingenuo. Entonces, con mucha seriedad, Julio contestaba: "El Tito terminó escribiendo: 'Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí', cuento que nadie entiende. Y el primero que no lo entiende soy yo". Y el lector o el admirador ingenuo se quedaba sin saber si Julio le estaba tomando el pelo a Tito, o a él o al dinosaurio. Sin contar con que los dinosaurios eran los animales favoritos de Cortázar -¿tengo que decir que también los míos? Coincidencia que nos valió sonoras carcajadas y numerosos envíos, desde distintas partes del mundo, de libros, maquetas, inflables e información sobre dinosaurios-, mucho antes de que Spielberg los descubriera.

Cristina Peri Rossi